Salgo del hotel a las 7 de la mañana ya con lluvia, camino de vuelta hasta la bifurcación (100 km) que me lleva a la frontera más cercana, que es la de Na Meo a 197 km. A los diez km ya me encuentro la primera dificultad. Un desprendimiento corta por completo los dos carriles de la carretera y es imposible el paso hasta que manden una pala escabadora. En el lugar nos encontramos un autobús de linea, un camion, varios coches y un montón de motos. Media hora mas tarde llega la pala y en 15 minutos dan paso a todos los que alli estabamos.
Para colmo a unos 20 km más adelante, el desbordamiento de un rio corta la carretera en dos puntos. El primero es corto aunque llega el agua a las rodillas. Dos chicos con la ayuda de unas cañas de bambú, metiendolas por las ruedas me pasan la moto, les doy lo que me queda en Dong, pués como pensaba haber cruzado la frontera el dia anterior llevo lo justo para el hotel, comida y gasolina. El segundo paso que hay que vadear, es largo y lo que se está haciendo es tirar con un tractor para remolcar autobuses y coches, y para motos han ideado una balsa con cañas de bambú que subiendo en ellas las motos nos cruzan de un lado al otro. Eramos muchos en un lado y en otro y tenemos que esperar mucho tiempo. Estando en la cola, conozco a una chica inglesa (Jess) trabaja de profesora de inglés en Pon Phem capital de Caboya desde hace 5 años. Ella tambien ha comprado una moto en Saigón y después de subir hasta Hanoi piensa tambien cruzar a Laos por la misma frontera que yo. Se ofrece a pagarme los 50.000 Dong que cuesta la balsa. Al cruzar nos dirigimos a Nao Me, llegando a las 7 de la tarde. Cenamos en el hotel la comida que me compraron los policias el dia anterior y nos vamos a dormir. Ha sido un dia fatal.











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